COMUNICADO DE PRENSA

Informe recomienda la profundización de las reformas del sistema de atención de la salud en China

Julio 22, 2016


Un estudio aboga por un sistema integrado de atención de la salud “centrado en las personas” y por el retorno de China a prácticas pioneras de atención primaria de la salud para mejorar servicios y reducir costos.

BEIJING, 22 de julio de 2016. A pesar de los impresionantes logros alcanzados en China en materia de reforma del sistema de atención de la salud y al rápido avance hacia la cobertura sanitaria universal, se necesitan reformas adicionales, para lo que se deben aplicar medidas esenciales destinadas a atender las crecientes necesidades de salud de la población y a controlar más los aumentos del gasto. Según un estudio realizado durante dos años por el Grupo Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Finanzas, la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar y el Ministerio de Recursos Humanos y Protección Social de China, ello supone la aplicación de planes de innovación y reforma sistémica e institucional, la adopción de un sistema jerarquizado de prestación de servicios, el retorno a un mayor énfasis en los sistemas comunitarios de atención de la salud y menor dependencia de atención hospitalaria más costosa.

““Las recomendaciones del informe, basadas en una investigación sólida e integral y en la estrecha colaboración de cinco organismos que representan a tres entidades asociadas, contribuirán positivamente al decimotercer plan quinquenal sobre reforma del sistema de salud. Esperamos poder analizar con detenimiento las conclusiones del informe y aplicarlas para avanzar en la reforma del sistema de salud”, dijo Liu Yandong, vice primer ministro del Consejo de Estado de China.

Según el estudio, titulado Deepening Health Reform in China, Building High-Quality and Value-Based Service Delivery (Profundización de la reforma de la salud en China: Desarrollo de un sistema de prestación de servicios de alta calidad y basado en los valores), China ha sacado de la pobreza en las tres últimas décadas a más de 600 millones de personas y ha logrado notables éxitos en la esfera de la salud.

Desde que en 2009 se iniciaron las reformas del sistema de salud, China ha aumentado notablemente la inversión en la ampliación de la infraestructura de sanidad, ha consolidado el sistema de atención primaria, ha logrado una cobertura casi universal de la atención de la salud en un plazo relativamente breve, ha reducido la parte proporcional de los gastos directos en salud en el gasto sanitario general (una importante causa de pobreza inducida por la enfermedad), ha seguido promoviendo la igualdad de acceso a los servicios básicos de salud pública, ha intensificado la reforma de los hospitales públicos y ha mejorado la disponibilidad, la equidad y asequibilidad de la prestación de los servicios sanitarios. Además, ha reducido considerablemente la mortalidad materna e infantil y las tasas de enfermedades infecciosas, y ha mejorado la salud y la esperanza de vida de la población china.

Al igual que buena parte del resto del mundo, China también se enfrenta a una multitud de desafíos en la reforma y el desarrollo de su sistema sanitario. La población está envejeciendo y se está incrementando la incidencia de enfermedades no transmisibles como el cáncer, la diabetes y las afecciones cardíacas. El número de personas mayores de 65 años de edad en China asciende en la actualidad a 140 millones, y se espera que para 2030 alcance los 230 millones.

Las enfermedades no transmisibles han sustituido a las enfermedades infecciosas como la mayor amenaza sanitaria para la población china, y representan en la actualidad más del 80 % de los 10,3 millones de fallecimientos que se producen al año. La amenaza de esas enfermedades se agrava por comportamientos de alto riesgo como el consumo de tabaco y alcohol y estilos de vida sedentarios, así como por factores ambientales, como la contaminación atmosférica. Al mismo tiempo, la población, ante un crecimiento económico mayor e ingresos personales más elevados, demanda mayor y mejor atención médica.

Esos factores han provocado un incremento de los costos de la atención de la salud, pero la desaceleración económica dificultará el mantenimiento del actual nivel de crecimiento en el gasto en salud. Según el estudio, en China se necesita con urgencia realizar reformas y comenzar a implementar un sistema integrado de atención de la salud “centrado en las personas” para hacer frente a los nuevos desafíos. El Gobierno de China también ha reconocido la necesidad de realizar un cambio estratégico en el sistema de salud, y ha adoptado numerosas medidas concretas en esa dirección.

“Hace décadas, las innovaciones de China en la esfera de la salud, como los médicos descalzos y la atención sanitaria cooperativa, demostraron al mundo que era posible mejorar la salud y aumentar enormemente la esperanza de vida de cientos de millones de personas”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial. “Hoy, China puede volver a mostrar el camino con una reforma puntera de la atención primaria de la salud que ponga en primer lugar a los pacientes y deje atrás la costosa atención hospitalaria, cuya contribución a la mejora de la salud de la población suele ser escasa. Creemos que, si China emprende estas reformas, mejorará el sistema de atención de la salud para su población, o, lo que es lo mismo, para uno de cada seis habitantes del planeta”.

El informe recomienda que China mantenga el objetivo y la orientación de su reforma del sistema de atención de la salud y prosiga con el proceso de transición desde el modelo actual —centrado en los hospitales y que premia el volumen y las ventas— hacia otro que haga hincapié en la atención primaria y en la mejora de la calidad de los servicios básicos de salud y que ofrezca servicios sanitarios rentables y de alta calidad.

“Es hora de darles prioridad a las personas”, dijo  Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud. “Esto significa fortalecer los servicios en todos los niveles, desde la atención comunitaria a la hospitalaria y de regreso a la comunidad, y vincularlos de forma más eficaz, de modo que las personas reciban la atención que necesitan en cada etapa del proceso. También es hora de ponerse a trabajar de manera más eficiente en todos los sectores, de proteger a las personas contra comportamientos de riesgo, como el consumo de tabaco y las dietas poco saludables, y de prepararlas para que envejezcan con buena salud”.

Las reformas que recomienda el estudio podrían ayudar a China a seguir implementando reformas integrales para reducir el gasto en sanidad. Según el estudio, sin la reforma, el gasto sanitario aumentaría en términos reales de 3500 billones de yuanes en 2014 a 15 800 billones de yuanes en 2035, es decir, un aumento promedio del 8,4 % anual. El gasto sanitario supondría más del 9 % del producto interno bruto (PIB) en 2035, por encima del 5,6 % del PIB registrado en 2014. Más del 60 % del crecimiento previsto en gasto sanitario procedería del incremento de los servicios de atención para pacientes hospitalizados.

El informe —que incluye 20 estudios contextuales encargados a diversas entidades, más de 30 estudios de casos, visitas a 21 provincias en China y 6 talleres técnicos— propone medidas prácticas y concretas orientadas a un modelo de financiamiento y prestación de servicios de atención de la salud integrado y basado en valores. Sus ocho recomendaciones clave en cuanto a la reforma de la prestación de servicios de atención de la salud son:

  • Crear un nuevo modelo integrado y de calidad de atención de salud “centrado en las personas” que refuerce la atención primaria como núcleo del sistema sanitario. Este nuevo modelo de atención se organiza en torno a las necesidades de salud de las personas y las familias, y se integra con una atención y servicios sociales de mayor nivel, haciendo uso de medios electrónicos y mejor intercambio de datos.
  • Mejorar permanentemente la calidad de la atención de salud, establecer un mecanismo efectivo de coordinación, y contar con la participación activa de todas las partes interesadas y órganos profesionales para supervisar las mejoras en la calidad y el desempeño en todo el sistema, incluso entre el público y los actores del sector privado.
  • Empoderar a los pacientes con conocimientos y comprensión de los servicios sanitarios, para generar mayor confianza en el sistema y que los pacientes participen activamente en las decisiones sobre su atención médica.
  • Reformar los hospitales públicos, para que se centren en los casos complejos y deleguen la atención de rutina en los prestadores de atención primaria.
  • Cambiar la incentivación de los profesionales de la salud, de forma que su recompensa dependa de resultados positivos para la salud de los pacientes y no del número de procedimientos médicos utilizados o de la medicación vendida.
  • Potenciar el estatus del personal sanitario, especialmente los prestadores de atención primaria, para que estén mejor remunerados y respaldados, a fin de garantizar un personal sanitario competente y en consonancia con el nuevo sistema de atención de salud.
  • Permitir que prestadores de atención de la salud privados calificados presten servicios eficientes en función de los costos y que compitan en igualdad de condiciones con el sector público, con supervisión reglamentaria adecuada.
  • Establecer un orden de prioridades de las inversiones públicas en función de la carga de la enfermedad, del lugar en el que vivan las personas y del tipo de atención que precisen los pacientes a diario.

El informe sugiere que China tardará aproximadamente 10 años en implementar la totalidad de las reformas propuestas y en aplicarlas en toda su extensión. 

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2016/418/EAP

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