Panorama general

  • La misión del Grupo Banco Mundial está tallada en piedra en la sede de la ciudad de Washington y señala: “Nuestro sueño es un mundo sin pobreza”. Este cometido orienta todos los estudios analíticos, las operaciones y las actividades de convocatoria en más de 145 países clientes, y se ve reforzado por los objetivos de poner fin a la pobreza extrema en el curso de una generación e impulsar la prosperidad compartida de manera sostenible en todo el mundo.

    Los avances logrados en la reducción de la pobreza han sido notables en las últimas décadas. El mundo cumplió la meta del primer objetivo de desarrollo del milenio de disminuir a la mitad para 2015 la tasa de pobreza registrada en 1990, lográndolo en 2010, cinco años antes del plazo previsto. Pero pese a los avances en la reducción de la pobreza, la cantidad de personas que viven en condiciones de pobreza extrema en el mundo sigue siendo inaceptablemente alta. Además, si se tienen en cuenta los pronósticos del crecimiento mundial, el ritmo de reducción de la pobreza tal vez no sea suficientemente rápido para alcanzar la meta de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030.

    • De acuerdo con las últimas estimaciones, el 10 % de la población mundial vivía con menos de USD 1,90 al día en 2015, en comparación con el 11 % en 2013. Esta proporción es inferior al valor de casi 36 % registrado en 1990.
    • En la actualidad, casi 1100 millones de personas menos viven en la pobreza, en comparación con 1990. En 2015 había 736 millones de personas que vivían con menos de USD 1,90 al día, cifra inferior a los 1850 millones de 1990.

    Si bien las tasas de pobreza han disminuido en todas las regiones, los avances no han sido uniformes:

    • Dos regiones, Asia oriental y el Pacífico (47 millones de personas extremadamente pobres) y Europa y Asia central (7 millones) han reducido la pobreza extrema a menos del 3 % y han alcanzado la meta de 2030.
    • Más de la mitad de la población extremadamente pobre vive en África al sur del Sahara. De hecho, la cantidad de pobres de esa región aumentó en 9 millones, por lo que en 2015 había 413 millones de personas que vivían con menos de USD 1,90 al día, cifra superior a la de todas las demás regiones en conjunto. Si esta tendencia se mantiene, para 2030 prácticamente 9 de 10 personas extremadamente pobres vivirán en África al sur del Sahara.
    • La mayoría de las personas pobres del mundo viven en zonas rurales y tienen escasa instrucción, trabajan principalmente en el sector de agricultura y son menores de 18 años.

    Aún queda mucho por hacer para poner fin a la pobreza extrema, y siguen existiendo muchos desafíos. Las proyecciones más recientes muestran que, si se mantiene el rumbo actual, el mundo no será capaz de erradicar la pobreza extrema para 2030. Eso se debe a que cada vez es más difícil llegar a quienes todavía viven en la pobreza extrema, dado que con frecuencia se encuentran en países en situación de fragilidad y zonas remotas. El acceso a buena educación, atención de la salud, electricidad, agua salubre y otros servicios fundamentales sigue estando fuera del alcance de muchas personas, a menudo por razones socioeconómicas, geográficas, étnicas y de género. Es más, el progreso frecuentemente es temporal para quienes han logrado salir de la pobreza: las crisis económicas, la inseguridad alimentaria y el cambio climático amenazan con quitarles aquello que han conseguido con tanto esfuerzo y con hacerlos caer nuevamente en la pobreza. Será fundamental encontrar formas de enfrentar estos problemas a medida que se avanza hacia 2030.

    Última actualización: Sep 24, 2018

  • No existe una solución mágica para acabar con la pobreza, y las estrategias para llegar a los grupos menos acomodados deben diseñarse según el contexto de cada país, teniendo en cuenta los últimos datos y análisis, y las necesidades de las personas. Sin embargo, el hecho de que se hayan producido avances en el mundo muestra que hay ciertas medidas que están surtiendo efecto. La experiencia indica que, para poder reducir la pobreza en forma sostenible, los países deben hacer lo siguiente:

    Crecer de manera inclusiva y con un uso intensivo de mano de obra.

    Invertir en el capital humano, especialmente en aquellas personas que no pueden beneficiarse de los servicios básicos debido a circunstancias que escapan a su control.

    Proteger a las personas pobres y vulnerables ante las crisis que las pueden sumir aún más en la pobreza, como fenómenos meteorológicos extremos, pandemias, inestabilidad de los precios de los alimentos y crisis económicas.

    El objetivo del Grupo Banco Mundial de poner fin a la pobreza extrema en el curso de una generación incluye la meta específica de reducir la tasa mundial de pobreza extrema a no más del 3 % antes de fines de 2030, dado que es probable que persista cierta pobreza “friccional”. Serios problemas a nivel nacional y mundial obstaculizan el progreso y mantienen a grandes grupos de personas atrapados en la pobreza. La elevada desigualdad tanto de ingresos como de oportunidades pone en peligro la capacidad del mundo para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030. Los conflictos, al igual que el cambio climático y la falta de empoderamiento económico y participación de las mujeres, pueden echar por tierra décadas de progreso.

    Será importante promover un crecimiento que sea sostenido e inclusivo; crear más y mejores empleos; invertir en la salud, la educación, la nutrición y las condiciones sanitarias de las personas, y crear redes de protección social eficaces para garantizar que los grupos más vulnerables sean capaces de enfrentar las crisis. Si bien el crecimiento es crucial, la calidad de ese crecimiento también es importante.

    Si se quiere poner fin a la pobreza extrema antes de 2030, la atención no se puede centrar únicamente en los países de ingreso bajo, pues más del 60 % de la población extremadamente pobre vive en países de ingreso mediano. Se debe hacer hincapié en las personas más pobres, independientemente del lugar donde vivan, y trabajar con los países de todos los niveles de ingreso para invertir en su bienestar y su futuro.

    El objetivo de poner fin a la pobreza extrema va de la mano de otro objetivo del Grupo Banco Mundial —impulsar la prosperidad compartida— (i) que se centra en aumentar el crecimiento de los ingresos del 40 % más pobre de la población de cada país. En términos generales, impulsar la prosperidad compartida se traduce en mejorar el bienestar de los segmentos menos acomodados de cada país, e incluye un especial énfasis en combatir las persistentes desigualdades que mantienen a las personas sumidas en la pobreza generación tras generación.

    Esta no es tarea fácil, y el camino por recorrer no será sencillo ni estará libre de escollos, pero es la esencia de lo que el Grupo Banco Mundial hace cada día, y continuará haciendo en estrecha colaboración con los países para ayudarlos a encontrar las mejores maneras de elevar la calidad de vida de sus ciudadanos más necesitados.

    Última actualización: Sep 24, 2018

  • El Grupo Banco Mundial busca lograr su objetivo de poner fin a la pobreza de diversas maneras. Estas incluyen el financiamiento de proyectos que pueden tener efectos transformadores en las comunidades; la recopilación y el análisis de los datos y las pruebas fundamentales requeridas para focalizar estos programas en los más pobres y vulnerables, y el respaldo a los Gobiernos para que formulen políticas más inclusivas y eficaces que beneficien a todas las poblaciones y sienten las bases para la prosperidad de las futuras generaciones. Algunos ejemplos son:

    En materia de crecimiento:

    • Un proyecto agrícola (i) en el estado de Enugu, en Nigeria, está ayudando a los agricultores, especialmente a mujeres dedicadas a la agricultura, a aumentar la productividad de sus cultivos de arroz, mandioca y sorgo. Gracias al proyecto, todas estas personas están en condiciones de financiar la educación de sus hijos y garantizar la seguridad alimentaria de sus familias.
    • Chile diseñó e implementó reformas estructurales para lograr una sociedad más equitativa, con servicios de calidad y mayor productividad. Las reformas consistieron en: i) evaluar los posibles efectos de las reformas tributarias en el aumento de la equidad; ii) mejorar la calidad y el acceso a la educación terciaria y a la salud, y iii) aumentar la eficiencia de los sistemas de protección social.
    • México ha experimentado una elevada desigualdad de ingresos y concentración de la pobreza en unos pocos estados. El Grupo Banco Mundial ha respaldado los esfuerzos nacionales (i) por desarrollar un sistema de protección social más inclusivo, eficaz e integrado, que ayude a mejorar el acceso a la educación superior y al empleo formal.

    En materia de inversión:

    • En Mongolia, las comunidades dispersas y de baja densidad demográfica requieren soluciones diferentes para brindar a los niños una educación primaria de calidad. En el marco de un proyecto del Banco Mundial (i) se introdujeron varias innovaciones adecuadas a las singulares necesidades de las comunidades dedicadas a la crianza de ganado. El proyecto ha beneficiado directamente a más de 8500 niños de entre 5 y 10 años que habitan en las zonas rurales más apartadas de cuatro de las provincias de peor rendimiento educacional y más desatendidas del país.
    • Si bien el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real se incrementó marginalmente entre 2015 y 2016, el crecimiento económico de Afganistán ha sido lento. El respaldo del Grupo Banco Mundial se ha centrado en ayudar a Afganistán a establecer instituciones sólidas y responsables, garantizar el crecimiento inclusivo y profundizar la inclusión social. Como parte de esto, uno de los programas (i) contribuyó a la construcción de más de 1100 escuelas y seis universidades de formación de docentes, y ahora hay casi 9 millones de niños matriculados. Los resultados más recientes de un informe del Banco Mundial muestran que, en todo el mundo, son demasiadas las personas cuyas perspectivas aún dependen en gran medida de la condición social de sus padres, y no de su propio potencial. Los niveles de movilidad ascendente son particularmente bajos en el mundo en desarrollo, sobre todo en África al sur del Sahara. El estudio señala tres caminos generales para aumentar la movilidad económica entre una generación y la siguiente: promover la igualdad de oportunidades para los niños, fomentar sus aspiraciones y adaptar las intervenciones en materia de desarrollo al contexto local.
    • Mapas específicos de algunos países, como Afganistán, (i) Bangladesh, (i) Croacia, (i) Serbia (i) y Vietnam, (i) muestran la diversidad económica y las deficiencias en los servicios que existen en dichos lugares. Esta actividad, que forma parte del proceso de evaluación de la pobreza, ayuda a las autoridades a focalizar mejor las políticas y los programas dirigidos a los más pobres y cuyo fin es beneficiar a estas comunidades.
    • China puso en marcha una base de datos para la recopilación de casos de reducción de la pobreza, (i) cuya finalidad es difundir soluciones y enfoques innovadores y exitosos aplicados en China y otros países en desarrollo. La base de datos forma parte del Portal Mundial sobre Reducción de la Pobreza y Crecimiento Inclusivo, (i) una plataforma en línea para la difusión de conocimientos creada por el Banco Mundial con apoyo del Banco Asiático de Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y otros asociados del sector privado.

    En materia de protección:

    • Un proyecto de electrificación rural en Mozambique (i) apoya la expansión de los programas de energía solar fotovoltaica y contribuyó a la construcción de nuevas líneas de transmisión y redes de distribución, lo que ha permitido ampliar el acceso a la electricidad.
    • Las comunidades afectadas por conflictos en Mindanao se encuentran entre las más pobres de Filipinas, ya que sufren problemas de infraestructura y falta de servicios básicos. El Banco Mundial y otros asociados han orientado su labor a mejorar el acceso a los servicios y las oportunidades económicas, y a fortalecer la cohesión social. Estos proyectos (i) han contribuido a construir sistemas de abastecimiento de agua, centros comunitarios, servicios de saneamiento, caminos de acceso, servicios de poscosecha y equipos de agricultura y pesca, con lo que se benefició a 650 000 personas de 284 aldeas en una década.

    Iniciativas de recolección de datos de alta frecuencia, como Listening to Africa (Escuchar a África) (i) y Listening to Tajikistan (Escuchar a Tayikistán), (i) pueden complementar las encuestas de hogares tradicionales y ayudar a identificar necesidades urgentes de la población.

    Última actualización: Sep 24, 2018

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Elizabeth Howton
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